MACIZO DE PEñA CABARGA
El atractivo paisajístico de Peña Cabarga se complementa con una espectacular morfología kárstica
El macizo kárstico de Peña Cabarga alcanza los 560 metros en el Pico Llén, que es una auténtica atalaya desde la que se puede observar una buena parte del territorio de Cantabria. Especial interés encierra la panorámica que brinda sobre la bahía y la ciudad de Santander.La vertiente norte del macizo, poblada en el pasado por bosques de frondosas autóctonas, ha sido deforestada casi en su totalidad. En el tramo intermedio el roquedo está cubierto por repoblaciones de eucaliptos. En la vertiente sur la mayor insolación unida a la sequedad del substrato karstificado, ha posibilitado el desarrollo de amplios encinares cántabros de porte bajo y apretado y relativa riqueza faunística.
La pendiente es en general fuerte en los tramos medio y superior, tanto en la vertiente norte como en la sur. La errónea creencia de que en zonas de tanta pendiente el fuego mejoraba los pastos ha provocado una sucesión de incendios que han llevado al encinar a una pérdida de extensión importante.
El atractivo paisajístico de Peña Cabarga se complementa con una espectacular morfología kárstica conocida como "karst de Cabárceno", resultado de la extracción de las arcillas con óxido e hidróxido de hierro. Dicho karst está catalogado por el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) como punto de interés geológico desde 1983.
Las concentraciones de mineral de hierro en esta zona eran ya explotadas en épocas romanas, como lo atestiguan distintas citas de Plinio el Viejo. Este escritor, gran apasionado de los temas de historia natural, describía Peña Cabarga como "un altísimo monte que, parece increíble, todo él es de metal".
Las extracciones de mineral finalizaron en 1988. El Gobierno de Cantabria acordó con la empresa explotadora la restauración paisajística de la zona, convirtiéndola en un área de ocio con instalaciones zoológicas, El Parque de la Naturaleza de Cabárceno.
Una de las singularidades de esta zona son las formas cónicas características de las llamadas "Karst en torres", típicas de climas tropicales húmedos, si bien la incidencia de varias sucesiones climáticas en la historia geológica de la zona, tanto de clima tropical como de las épocas glaciares e interglaciares, no está todavía aclarada. Parte de las torres exhumadas han sido cubiertas por vegetación espontánea, lo que contribuye a crear un conjunto excepcional desde el punto de vista paisajístico.
Flora y Fauna
Hasta finales de la Edad Media Peña Cabarga estaba cubierta por una intensa vegetación que, en su vertiente Norte, la constituían principalmente bosques mixtos de frondosas y robledales típicos atlánticos. Posteriormente estas especies sufrieron una fuerte degradación como consecuencia del suministro de madera y carbón vegetal a los Reales Astilleros de Guarnizo y a la Fábrica de Cañones de La Cavada. Aún así se conservan manchas relictas de encinar cántabro de gran interés didáctico y natural, con posibilidad de coordinar un sistema de restauración y revegetación.
En el Parque del Macizo de Peña Cabarga puede encontrarse la siguiente fauna autóctona de interés: Polla de agua, Garza real, Lechuza, Anade real, Alimoche, Mochuelo, así como numerosos micromamíferos como los mustélidos.
© Consejeria de Medio Ambiente. Cantabria

